Hibernación y tortugas

Más de una vez habréis oído hablar son la necesidad de las tortugas de realizar la hibernación para ahorrar energía durante el frío invierno ya que no son capaces de regular la temperatura por ellas mismas. Es un periodo bastante natural y se da cuando las condiciones ambientales no son favorables, tanto para encontrar comida como para mantenerse calientes. Sin embargo, el proceso de hibernación no debería ser necesario para los ejemplares de tortuga más robustos y sanos que estén en cautiverio.

En este artículo hablaremos sobre todas las características de la hibernación y qué debes hacer si tu tortuga doméstica entra en hibernación. ¿Qué cuidados son necesarios en este tipo de situaciones? Sigue leyendo para aprender sobre ello.

Importancia de la hibernación en tortugas

Muchas de las especies de tortugas realizan la hibernación cuando las condiciones ambientales no son favorables y es pleno invierno. Por ejemplo, hay frecuentes precipitaciones en forma de lluvia o nieve, las temperaturas son muy bajas, el número de días con rachas de viento fuerte es más alto, etc. Cuando estas condiciones ambientales se dan es más complicado para todos los animales sobrevivir. El alimento se reduce y hay que recorrer más distancias para poder encontrarlo a pesar de las condiciones difíciles.

Por todo ello, las tortugas buscan un lugar seguro ya sea en pequeñas cuevas, entre rocas o cavando un agujero ella misma para realizar la hibernación. Durante este periodo duermen y desactivan su cuerpo por así decirlo para no necesitar de comida y agua y reservan la poca energía que les queda.

La hibernación tiene gran importancia para la supervivencia y desarrollo de las tortugas como:

  • Se mantiene la actividad normal del tiroides a pesar de que el metabolismo desciende en picado.
  • Mientras ocurre la hibernación, los machos van estimulando su actividad sexual y sincroniza la ovulación de las hembras para que, cuando acabe el periodo de hibernación, ambos sexos estén más activos y pueda darse la reproducción.
  • Por lo que se ha podido comprobar, alarga la vida de las tortugas. Esto puede deberse a que, al estar ocultos y sin la necesidad de agua y comida, son menos propensos a los riesgos derivados de la búsqueda de comida.
  • El ritmo del metabolismo es tan bajo que apenas tienen apetito durante la hibernación.

Periodos de hibernación

Estamos hablando de que las tortugas domésticas no deberían necesitan del proceso de hibernación dado que no es lo mismo estar en una casa que en el hábitat natural. En los ecosistemas se pueden encontrar con depredadores, ser atacados por una fuerte lluvia, que haya escasez de alimento, que las temperaturas sean muy bajas, etc. Sin embargo, en cautiverio las condiciones ambientales son siempre estables.

En las casas suele haber calefacción en invierno, el contraste de temperaturas no es tan pronunciado y la tortuga está refugiada en su terrario. Estas condiciones favorables hace que la tortuga no necesite del proceso de hibernación. No obstante, si las llegase a necesitar, estos son los periodos que recomendamos para hacerlas:

  • Hibernación exterior. Es aquella que hace si la tortuga está viviendo en un jardín al aire libre o un estanque. Esta hibernación podría durar entre 5 y 6 meses y ocuparía los meses con menos temperaturas. Comenzaría a mediados de octubre hasta principios de abril cuando las temperaturas vuelven a ser algo más altas por la llegada de la primavera.
  • Hibernación interior. Si la tortuga necesita hibernar aunque se encuentre dentro de casa, deberá ser un periodo lo más corto posible. Lo recomendado es desde principios de noviembre hasta final de enero.

Acciones necesarias

Hay que llevar a rajatablas las fechas cercanas tanto anterior como posterior a la hibernación para conocer en todo momento el estado de nuestra tortuga. Dos meses antes de la hibernación es necesario analizar las heces para saber si hay que darles algún antihelmíntico.

A finales de verano hay que darle una alimentación más rica en nutrientes y en cantidad para que sus reservas energéticas aumenten y puedan pasar el periodo de hibernación más tranquilas. Lo mejor para alimentarlas son higos, melones y manzanas. Además, hay que aumentar la suplementación de calcio de días al mes.

Dos semanas antes prepararemos el terrario y lo acondicionaremos bajando de manera progresiva la temperatura para que se vaya acostumbrando y tenga que reducir el metabolismo. Por último, una semana antes, habrá que preparar algunos baños en agua tibia a unos 28 grados con dieta hídrica para favorecer el vaciado intestinal y la hidratación de nuestra tortuga.

Durante y después de la hibernación

Cuando llegue el momento de que comience la hibernación debemos garantizar que nuestra mascota se encuentre dentro del terrario o en una gran caja de madera. En algunos casos también puede servir una nevera portátil de las que llevamos para la playa. Mantiene bien la temperatura y la oscuridad necesaria para que la tortuga no sufra de estrés.

Llenaremos el habitáculo donde se encuentre con hojas de periódico en tiras y heno ligeramente humedecido. Si va a hibernar en el exterior, la protegeremos con una reja para que no le ataquen los roedores y las aves. Es como si enjauláramos a nuestra tortuga.

La habitación donde hará la hibernación deberá estar bien aireada, oscura y la humedad del ambiente debe ser media y estable. Lo mismo ocurre con la temperatura. Es necesario que se mantenga lo más estable posible alrededor de los 10 grados. Si es mayor de 16 grados podría hacer que la tortuga ponga en marcha de nuevo su metabolismo y que empiecen a consumir sus reservas energéticas.

Por otro lado, si se mantienen por debajo de los 7 grados podría provocar lesiones cerebrales.

Cuando trascurra el periodo de hibernación y nuestra tortuga esté de nuevo despierta hay que bañarla los primeros días de nuevo con agua tibia en torno a los 24-26 grados y añadirle glucosa al agua. Este componente le ayudará a que la rehidratación sea más rápida y pueda ingerir los alimentos mejor durante  los próximos días.

Hay que tener en cuenta que habrán perdido peso, pero no por ello hay que atiborrarlas de comida. Al principio dale solo verduras y, conforme pasen los días, iremos aumentando la cantidad de comida progresivamente.

Espero que estos consejos te ayuden a cuidar a tu tortuga durante la hibernación.


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Especies de tortugas

Graduado en Ciencias Ambientales y Máster en Educación Ambiental por Universidad de Málaga. Mi objetivo es dar a conocer toda la información de medioambiente a los lectores de manera sencilla, clara y entretenida para que se aprendan los valores de la naturaleza y la necesidad de preservarla.

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